Las pequeñas cosas que devoran el dinero.

Los gastos en comidas representan una parte sustancial de los presupuestos hogareños y esa es una buena razón para prestarle mucha atención. Por eso el Servicio de Consejería de Crédito al Consumidor (Consumer Credit Counseling Service, CCCS) sugiere que las familias destinen una mayor cuota de su tiempo a confeccionar listas de consumo más completas como un primer paso para incorporar a sus rutinas formas más inteligentes de comprar y de gastar.

En casa es más barato

Comer en la casa todas las veces que resulte posible es una primera medida radical dentro de esas nuevas rutinas.

“Es fácil evitar que el gasto en alimentos se vaya por las nubes, pero los consumidores tienen que ser creativos y actuar como compradores pensantes, en especial cuando tienen una familia,” dice Suzanne Boas, presidente del CCCS en Atlanta. “Cambios menores en los patrones de gasto pueden representar sumas significativas con el tiempo.”

Recomendaciones útiles

El CCCS de Atlanta, una de muchas otras sedes en Estados Unidos, ofrece una amplia batería de recomendaciones sobre cómo manejar el dinero con mayor racionalidad. En el caso puntual del gasto en alimentos, las que siguen son las sugerencias del CCCS, que integra la Fundación Nacional para el Crédito al Consumidor (National Foundation for Consumer Credit):
Dentro de lo posible, cada vez que compre alimentos hágalo para dos semanas, un hábito que realmente ayuda a disminuir la compulsión de comprar. Antes de salir hacia el supermercado conviene sentarse y planificar los menús para así llevar una lista de compras muy precisa.
Para la segunda semana compre leche que no necesite ser refrigerada. Aun si este tipo de leche fuese más cara, podrá ahorrar dinero con el simple hecho de no tener que ir al supermercado en la segunda semana.
Lleve siempre a mano la lista de cosas necesarias, y aténgase a esa lista.
Nunca vaya a comprar alimentos cuando sienta hambre.
Manténgase lejos de las comidas preparadas, incluidas las secciones de deli y panadería. Evite comprar en las zonas donde están expuestos esos productos. Las entradas congeladas pueden resultar caras.
Coleccione los cupones y úselos cada vez que pueda. Compre un diario del domingo. Todo lo que se ahorra por esta vía suma, especialmente si compra en los negocios que aceptan dobles cupones.
Compre las marcas propias del negocio. Revise las etiquetas: ¿está pagando un mayor precio por el lujoso embalaje o por la marca?
Los productos más caros están normalmente a la altura de la vista. Las mejores gangas están cerca del suelo.
Compre en horarios en que los comercios están tranquilos, así puede comparar precios. Algunas tiendas de alimentos exponen las mercaderías que tienen en oferta por la mañana temprano. Otras hacen eso mismo al final de la tarde. Observe los patrones de venta. Algunas veces encontrará carne del día anterior con rebajas que van desde 50 centavos a unos pocos dólares.
Tenga cuidado con los productos en exhibición. Siempre revise los pasillos donde normalmente se almacenan esos productos. Con frecuencia podrá encontrar otras marcas más baratas.
Compare los precios por onza que normalmente aparecen en las etiquetas de los estantes donde se expone la mercadería. Los tamaños económicos no siempre son los más baratos.
Compre carne cuando esté en oferta y almacénela en el freezer.
Busque el pan, los pasteles para bocadillos y los chips salados para el aperitivo o el cóctel en los comercios más baratos. Elija los productos con la fecha más reciente de elaboración y envase.
Preste atención a las mercaderías de los negocios de un dólar (dollar stores). En ellos se puede encontrar algunos alimentos buenos y baratos.
No compre los productos para el baño en las tiendas de alimentos. Vaya a un local de esas cadenas que venden con descuentos (discount stores). El jabón para el baño, el champú, la pasta de dientes, la crema de afeitar y otros artículos parecidos pueden costar entre un 20 por ciento y un 50 por ciento menos. Y lo mismo ocurre con otras provisiones como detergente para la ropa y diversos artículos de limpieza.
Incorpórese a una cooperativa de alimentos (food co-op), que son una buena forma de conocer gente nueva y también ahorrar.

Ahorre tiempo: vaya solo

Uno de los consejos quizás más valiosos del CCCS es el que dice que, a la hora de ir al supermercado, lo mejor es dejar a los hijos en casa. Si no quedase otra alternativa que llevarlos con uno, entonces hay que asegurarse de que vayan con el estómago lleno y también con algunos de sus juguetes favoritos, para mantenerlos ocupados.

¿Cuántas veces se incluye en el carro una mercadería cuya compra no estaba prevista sólo para evitar el desgaste de decirles que no a los hijos? ¿O simplemente se dice que sí por el impulso de ahorrarse el tiempo que llevaría explicarles por qué no se compraría esa últimamente tan promocionada golosina?